A continuación, te mostramos un ejemplo para
facilitar el aprendizaje de esta habilidad:
El semáforo de las emociones:
ROJO: PARARSE. Cuando sentimos mucha rabia nos ponemos muy nerviosos,
queremos gritar y patalear... ¡¡ALTO!! Es el momento de pararnos. Es como si fueras
el conductor de un coche que se encuentra con el semáforo con luz roja.
AMARILLO: PENSAR. Ahora es el momento de pararse a pensar. Tenemos que
averiguar cuál es el problema y lo que estamos sintiendo. Cuando el semáforo
está en naranja los conductores piensan, buscan soluciones y se preparan para
salir.
VERDE: SOLUCIONARLO. Vía libre para los vehículos. Ahora, es el momento de
circular de nuevo. Es la hora de elegir la mejor solución y ponerla en marcha.
Para asociar las luces del semáforo con las emociones y la conducta
se puede realizar un dibujo o prueba con un semáforo y los siguientes
pasos

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